El contexto social depende ampliamente de los recursos y el medio que rodea a la gente, pues define su estilo de vida y el nivel de desarrollo que puedan alcanzar; sin embargo, el crecimiento y el desarrollo no siempre se entienden de la mejor manera.
Aun cuando la urbanización promete volver económicamente productivos aquellos terrenos que antes no eran aprovechables, favoreciendo así a la sociedad, el crecimiento desmedido de los asentamientos urbanos perjudica a la biodiversidad que habita cerca de las ciudades y con ello a la sociedad que ahí se desarrolla, puesto que su expansión destruye y contamina a los ecosistemas cercanos.
El avance de la urbanización que suele crecer de forma no sustentable, destruye a los ecosistemas y desplaza a las especies que los habitan, como lo indica Bueno Hernández (2017): si en la planeación de las ciudades se considerara la conservación de áreas naturales y la movilidad de los animales, se mitigaría la influencia negativa que tiene la urbanización sobre los ecosistemas. Comparto el punto de vista de este autor, pues el desarrollo de las ciudades que en su planeación consideran la flora y fauna silvestre, han tenido impactos más leves sobre estas formas de vida y han reducido su influencia en sus ciclos biológicos.
De acuerdo con Finkelman, López, Riojas y Schilmann (2013), la destrucción y contaminación de los ecosistemas provoca daños en la salud pública, pues aproximadamente el 25% de las enfermedades a nivel global son causadas por factores de contaminación ambiental, tales como compuestos químicos peligrosos en agua y aire (como metales pesados), plásticos, malas condiciones sanitarias, etc. Confluyo con ello al considerar que los ecosistemas aledaños a las ciudades son los que proveen los recursos con los que se sostienen las personas que habitan ahí y en comunidades cercanas; por ello, si el bioma está contaminado, siempre va a resultar afectado quien consuma esos recursos.
Es sabido que la urbanización sustentable permite una mejor calidad de vida, ya que el paisaje urbano (en el que se incluyen diseños arquitectónicos y el mantenimiento de áreas verdes) influye en la salud mental de los individuos: aquellos que tienen acceso a áreas verdes, tanto naturales como artificiales, presentan menos desórdenes mentales (por ejemplo, estrés o depresión), como lo mencionan los investigadores Martínez, Montero y De la Roca (2016). Concuerdo con estos autores; sin embargo, considero que también es importante la preocupación de una comunidad por mantener un bien común (parque, bosque, jardín, etc.) porque favorece el mantenimiento y la limpieza periódica, y promueven la salud física, que es igual de importante que la mental para vivir con buena calidad y desenvolverse con seguridad en el ambiente.
El cuidado de los ecosistemas y de la biodiversidad también genera ganancias de distintas índoles para la población. Según Bezaury (2009), las áreas naturales protegidas en México aportan múltiples beneficios, como proveer agua, atraer la actividad turística, mitigar el cambio climático (y con ello, ahorrar costos derivados de desastres naturales), conservar la biodiversidad y proveer valores estéticos y culturales. En mi opinión, lo anterior es aplicable a todas las áreas verdes y no solo a las protegidas, ya que de su conservación también se pueden obtener beneficios económicos, culturales, medioambientales, de salud, y más. No son solo áreas desaprovechadas, porque podemos usarlos de forma no destructiva.
Es verdad que existen varios terrenos que no son económicamente aprovechables y que aparentemente no aportan ningún beneficio para las comunidades cercanas; no obstante, las ganancias económicas pueden adquirirse por distintos medios, y no deberían ser el único interés al planificar una ciudad o de acelerar su crecimiento, debido a que para beneficiar a una sociedad también se necesitan factores ambientales, culturales, de salud, y de sustentabilidad.
En conclusión, podemos confirmar que el crecimiento desmedido de la mancha urbana trae consecuencias negativas para las personas y para la biodiversidad de los ecosistemas que están siendo destruidos, debido a la contaminación, cambios en el suelo y la calidad de los recursos, mal manejo de los residuos y daños difícilmente reversibles que sufren la flora y fauna que los habita; sin embargo, con buena organización, educación y mejor planeación urbana, estos efectos pueden disminuir, guiándonos a vivir en una sociedad más sustentable.
Referencias bibliográficas
- Bezaury Creel J. (2009) El valor de los bienes y servicios que las áreas naturales protegidas proveen a los mexicanos. https://www.cbd.int/financial/values/Mexico-valueprotectedareas.pdf
- Bueno Hernández A. (mayo de 2017) La urbanización ha afectado de manera importante la diversidad biológica. Boletín UNAM. https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2017_355.html
- Finkelman J., López Carrillo L., Riojas Rodríguez H. y Schilmann A. (Noviembre-Diciembre, 2013) La salud ambiental en México: Situación actual y perspectivas futuras. Salud pública de México, 55 (6) 638-649. https://www.scielo.org.mx/pdf/spm/v55n6/v55n6a13.pdf
- Martínez Soto J., Montero de López Lena M. y De la Roca Chiapas N. (2016) Efectos Psicoambientales de las Áreas Verdes en la Salud Mental. Revista Interamericana de Psicología, 50 (2) 204-214. https://www.redalyc.org/pdf/284/28447010004.pdf
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