Durante la adolescencia los jóvenes experimentan cambios físicos y mentales además de encontrarse con nuevas experiencias. Algunas de estas experiencias son el acercamiento a las drogas legales, como el cigarro y el alcohol. Es durante esta etapa donde el consumo de alcohol y cigarro puede generar adicción por estas sustancias, puesto que los jóvenes no alcanzan a ver los riesgos a futuro. Aunque la venta de cigarros y alcohol está prohibida a menores de 18 años en México, se deben generar normas aún más estrictas para disminuir el fácil acceso a estas drogas legales y evitar adicciones en adolescentes, en vista de que pueden adquirir cigarros y alcohol en comercios informales sin restricción alguna.
Los daños producidos por ingerir drogas legales en la adolescencia pueden ser físicos y mentales. Consumir alcohol y cigarros entre los 13 y 20 años produce daños que evitan el pleno desarrollo de los adolescentes, ya que el cerebro aún se encuentra en formación. Silvia Cruz, Beatriz León y Edgar Angulo, indican en su libro Lo que hay que saber sobre drogas, que aproximadamente a los 21 años termina de madurar el cerebro. A los 25 aún se refinan algunas zonas relacionadas con las emociones, la toma razonada de decisiones e impulsos (Cruz Martín del Campo, León Parra y Angulo Rosas 2019). Ingerir alcohol o cigarros antes de está edad deteriora el desarrollo mental y físico. Consumir drogas legales alrtera el desarrollo físico y social, pues pueden tomar decisiones incorrectas por no tener bien desarrollada está parte del cerebro, desequilibrios emocionales y generar adiccion irrebersible a estas drogas. Sabemos que el consumo de alcohol y cigarros es nocivo para la salud, pero lo es aún más para los adolescentes. Una estrategia que llevó a cabo el gobierno de la CDMX fue agregar advertencias gráficas a los empaques de los cigarros, las cuales son ignoradas tanto por adultos como por adolescentes. La mayoría de los programas del gobierno dirigidos a las adicciones en adolescentes son para ayudar a jóvenes con problemas de adicción, esto no evita el consumo de alcohol y cigarros en la adolescencia.
Durante la adolescencia se tiende a experimentar en el consumo de alcohol y cigarro, sin embargo los jóvenes no alcanzan a vislumbrar las consecuencias a futuro. Silvia Cruz y asociados indican que al menos 4 de cada 10 adolescentes ha consumido alcohol o cigarros en algún momento de su vida adolecente. Sin embargo el consumo de estas sustancias tiene graves consecuencias a futuro: “la presencia continuada de alcohol en el organismo y su consumo repetido origina múltiples lesiones orgánicas, siendo la causa de la mayoría de las cirrosis hepáticas o encefalopatías en la edad adulta” (Ruiz Fernández y Vivas Toro 2016). Vemos que el consumo a temprana edad intensifica los problemas de la salud en la adultez. Degenera con más rapidez la calidad de vida de un consumidor de alcohol y cigarro, más si el consumo se hace habitual y cotidiano. El hecho de que los problemas de salud en la adultez, se hayan generado por consumir alcohol o cigarros durante la adolescencia es una evidencia de poner atención a las regulaciones de estas drogas legales.
Regularmente se ingresa al bachillerato entre los 15 y 17 años de edad, es en esta etapa donde la mayoría de los adolescentes inician el consumo de cigarros aun cuando la venta está prohibida para menores de 18 años. Silvia Cruz y asociados indican que casi 700.000 consumidores de tabaco son menores de edad, el inicio de consumo entre adolescentes es de 15 años, mientras que 1 de cada 5 estudiantes de bachillerato fuma a pesar de que está prohibida su venta o suministro a esta población (Cruz Martín del Campo, León Parra y Angulo Rosas 2019). Las tiendas de autoservicio tienen estrictamente prohibido vender cigarros y alcohol a menores de edad. Sin embargo es muy común que afuera de bachilleratos algún comercio informal (tienditas o puestos de dulces) facilita el acceso a estas drogas legales a los adolescentes. Se piensa que al estar en preparatoria tienen edad suficiente para adquirir estos productos pero sería hasta la universidad donde los adolescentes tienen la edad legal para adquirir cigarros y alcohol. Las medidas que usa el gobierno para regular la venta de drogas legales son muy fáciles de evitar. Se debe regular de manera más estricta la venta de cigarros y alcohol para evitar problemas de salud y adicciones en adolescentes.
Es fácil para un adulto o mayor de 18 años ir por la calle y comprar cigarros “sueltos” en algún puesto de periódicos o con algún vendedor ambulante. Ahora hasta los que lustran zapatos venden cigarros de todas las variedades que existen en México, o por lo menos los que más se consumen. Para entrar a un bar necesitas comprobar la mayoría de edad y aun así hay muchos bares cerca de las preparatorias de la ciudad. Son estos comercios informales los que no se preocupan si es mayor de edad quien compra cigarros y aunque los bares tienen medidas estrictas no son todos los que las siguen. La venta informal de cigarros genera gastos adicionales a quienes los venden y facilita el acceso a quienes los consumen. Aun cuando la venta por unidad de cigarros está prohibida, las autoridades no actúan contra la venta informal de cigarros. Generar medidas aún más estrictas y hacer cumplir las prohibiciones que ya tiene la venta de cigarros y alcohol traerá descontento para los consumidores, puesto que los afectaría directamente a ellos Eliminar la venta por unidad de cigarros de las calles, subir las multas a quienes hagan caso omiso a las prohibiciones de la ley y exigir comprobar la mayoría de edad al adquirir cigarros o alcohol son algunas de las medidas necesarias para evitar que los adolescentes consuman drogas legales.
Los daños que producen las drogas legales en los adolescentes son catastróficos, las adicciones en está etapa son más difíciles de tratar y de combatir. Aunque está prohibido vender cigarros y alcohol a menores, no existe una cultura de protección a nuestros adolescentes. Vemos normal que fuera de las preparatorias están fumando los alumnos, o que al preguntarnos a qué edad empezamos a fumar la respuesta sea entre los 15 y 17 años. No estoy refiriéndome a que se prohíba consumir drogas legales, más bien que seamos conscientes de que los adolescentes tiene fácil acceso a estas substancias porque no se sigue el protocolo, generar normas más estrictas sobre la venta de alcohol y cigarros ayudará a que más adolescentes puedan crecer sanos y alejados de problemas de salud y mentales. Si deseamos una sociedad más sana debemos pensar en el bien de nuestros adolescentes primero, tal vez ellos no alcanzan a ver los daños pero nosotros como adultos si.
Bibliografía
- Cruz Martín del Campo, Silvia, Beatriz León Parra, y Edgar A. Angulo Rosas. Lo que hay que saber sobre drogas. México: Centros de Integración Juvenil, 2019.
- Ruiz Fernández, María Dolores, y Francisca Vivas Toro. «Alcohol y tabaco en la población joven y su efecto en el árbol vascular» Revista de Estudios de Juventud, 2016: 67-84.

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