Efecto negativo de las redes sociales en el juicio colectivo.

   

    La tecnología, ha hecho que las maneras en las que nos comunicamos y nos relacionemos entre nosotros haya cambiado. Gracias al desarrollo de la misma, hemos sido testigos durante estos dos últimos siglos de los medios de comunicación. Para principios del nuevo milenio ha tocado ver la creación del internet y actualmente el desarrollo de las redes sociales. Aunque, como todo gran invento que viene a revolucionar nuestras cotidianidades humanas, siempre surge el dilema de si realmente llega a facilitar más nuestras vidas de lo que llega a subvertir dentro de ellas. ¿Cómo saber si todo el conjunto de estímulos que representa un perfil en línea, más allá de interconectarnos, no puede también hacernos adoptar una identidad diferente a la real o bien, transfigurar la de aquellos que apenas están desarrollando su personalidad? ¿Cómo sabemos que este tipo de interacciones están salvaguardadas por corporaciones con fines de lucro?

    La influencia de externos y la privacidad son conceptos que han estado teniendo un margen dinámico en los últimos años con un trasfondo poco sano para el individuo. Desde la creación de inteligencias artificiales en los servicios en línea que utilizamos, gran parte de la información que nos concibe como individuos ha estado expuesta para externos. Google sabe qué buscas y qué otras cosas podrían interesarte, Facebook qué te gusta y qué contenido podría hacerte quedarte más tiempo en la plataforma (Bennet, 2014). Compartir es la norma, y los secretos desaparecen ¿Qué podría representar el fin de la privacidad en términos socio-culturales y psicológicos? Algo que postula J. June en el artículo Is Social Media Killing Authenticity, es que la carencia de privacidad nos dirige a la falta de conocimiento intrapersonal: no llegamos a saber con certeza qué somos, porque llegamos a un punto, mediante la expresión constante vía redes sociales, en el que confundimos al “yo público” del “yo privado” ¿Quiénes somos en realidad? ¿Quiénes pretendemos ser? Nos inhibe de reconocer nuestros comportamientos conscientes e inconscientes dentro de las áreas personales de uno mismo (tales como los vínculos familiares, amorosos, fraternales, profesionales, etc.). Otro punto a destacar, es la disipación de “energía creativa”, la cual se establece como la necesaria para la incubación de ideas imaginativas y exploratorias.

    ¿Cómo es que se pone en riesgo la autenticidad del individuo y el desarrollo de la identidad del mismo? La imagen es una representación simbólica para todo ser humano que parte de la concepción propia y que toma revuelo cuando se considera al público en general. Hoy por hoy, la cantidad de influjos que nos llevan a definir dicha representación están en boca del mundo globalizado. Tradicionalmente eran nuestras relaciones tanto personales, sociales, como contextuales las que le daban cierta dirección a nuestra personalidad: la madurez intelectual mediante tareas cognitivas complejas; la calidad de la relación de padres-hijos; la formación de identidad en la etapa escolar y la identidad socio-cultural por el folclor proveniente del lugar donde se nace (Shaffer, 2009). Sin embargo, resulta que las redes sociales pudieran ser un lugar en las que se reúnen uno, o varios de estos aspectos: Al tener a compañeros de escuela agregados a Facebook; el de estar interaccionando con las culturas de varios lugares locales e internacionales (es decir, su música, sus costumbres, ideas políticas, etc.); así como la veneración a figuras públicas dentro del sustrato de los medios masivos de comunicación. 

    El problema no es que la persona se abra al mundo y a todas las formas en las que este se expresa, sino que no siempre se va a encontrar contenido adecuado para las diferentes sensibilidades. El amarillismo, la propaganda política y muchas otras publicaciones dirigidas a despertar el morbo de las personas rondan evadiendo los filtros que las plataformas imponen para mediar dichos discursos, que muchas veces carecen de base sólida y revisada. Directamente se comunican con el usuario y lo persuaden para que este adquiera una postura ante un tema determinado. Casos de este tipo han hecho presencia en la vida real, como fuera la división política en Estados Unidos previo a su periodo electoral de 2016, proveniente de la distribución de publicidad pagada desde Rusia. Dicha acción provenía de gigantes como Google, Twitter y Facebook, los cuales tuvieron que testificar esta información para el senado del país anglosajón. No se insta de incriminar a la nación asiática, sino más bien, de dar a entender que actualmente la influencia sobre la ideología de una población, puede venir de cualquier parte del mundo (El País, 2017).

    El narcisismo se ha presentado como una conducta emergente en la sociedad de la interconexión. Se define al narcisismo como una noción inflada de uno mismo, referente a aspectos tanto superficiales, cognitivos como psicológicos (tales como la inteligencia, la belleza, la sensación de poder, etc.). Pero ¿Cómo el narcisismo está ligado al comportamiento de las personas dentro de las redes sociales? Se ha expuesto previamente en este ensayo, la clase de influjos presentes en las plataformas en línea, no sólo son las personas a las que podríamos llegar, ni el contenido que se consumiría, sino también al cómo la percepción propia respecto a los demás se construye con base a lo representado en el portal. Según un estudio realizado en China: The effects of feelings of awe on the relationship between consumers’ narcissism and impulsive consumption behaviors: a mediaten moderation model, podemos ver que el individuo narcisista se ve impulsado por lo hallado en la publicidad y en las formas que ésta trata de persuadir al consumidor para adquirir sus productos o servicios. El usuario pues, se ve más tentado a comprar bienes que le otorguen un plus a la hora de adquirirlos, esa sensación de bienestar positivo intrínseca del ser humano (Mehdizadeh, 2010). 

    Aspectos como el prestigio de la marca, la exclusividad del objeto a ofertar son los que otorgan de validez a su consumo por parte de personas narcisistas, así como las que presentan un nivel moderado de éste. De igual forma este rasgo de la personalidad también está ligado a la compra compulsiva (Sedikides & Gregg, 2008). Una amplia gama de síntomas culturares son, por ende, considerados para representar una “epidemia de narcisismo” que incluyen: un aumento del materialismo y la posesión; aumento del consumismo compulsivo. Además, se considera que esta situación se produjo por cortesía del auge del “movimiento de la sobre-autoestima” aunado a la llegada del internet y el surgimiento del estilo de vida de las celebridades, estas últimas se conciben como algo a lo que aspirar y respaldar. (Twenge et al, 2009).

    Si bien, aunque se puede inferir que un control más cerrado sobre el contenido circundante en las redes sociales pudiera considerarse como censura y un duro golpe a la libertad de expresión, no cabe duda que este fenómeno informático ya está teniendo implicancias reales en las poblaciones del mundo. Datamos hechos, como el caso de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 y algunos estudios revisados en los cuales vemos expuesta nuestra vulnerabilidad respecto a nuestras necesidades sociales y cómo se ven subvertidas a manos de empresas que se aprovechan de la persuasión que poseen. El individuo contemporáneo se ve dirigido hacia la incertidumbre de la verdad.

    Es apreciable el reflejo de lo que nos rodea a nuestro comportamiento como colectivo. Hoy más que nunca somos testigos de las consecuencias que nuestra postura acrítica ha tenido. Pudiera decir que no recargo la responsabilidad en cada persona como tal, sino en las instituciones que no se han esforzado tampoco en consolidar el juicio crítico de las personas a las que gobiernan. Poco pudiera interesarles ya que sólo necesitan el esfuerzo bruto que nuestras capacidades como personas brindamos; sin embargo, también hay un impacto en la productividad que se necesita para mantener en marcha al mundo tal y como lo conocemos. Al desconocer el impacto de este conjunto de influencias y aspectos mediáticos, podemos en riesgo a la sociedad, al libre albedrío y a la creatividad que de entre primeras instancias nos han traído hasta aquí: a la era de la interconexión, de la información circundante de un lado a otro. No es cosa de dimitir a la creación e innovación, sino de entender los riesgos que conlleva cada paso que damos, ya que como hemos visto, cada vez revisten de un mayor peso en la vida muchos.

    Referencias bibliográficas 

  • Zhang M. et al.. (14 de Junio 2014). The effects of feelings of awe on the relationship between consumers’ narcissism and impulsive consumption behaviors: A mediated moderation model. Springer Science+Business Media, 1, pp 1-14. 10 de mayo de 2022, De Bidiuam Base de datos. 
  • Bennet A.. (2014). THE DANGERS OF SOCIAL MEDIA FOR THE PSYCHE. En Social Media : Global Perspectives, Applications and Benefits and Dangers(pp. 56-82). Hauppauge, New York: Nova Science Publishers. 
  • Jiménez Cano R.. (2017). La propaganda de la trama rusa llegó a 10 millones de perfiles en Facebook. 10 de mayo de 2022, de El País. Sitio web: https://elpais.com/internacional/2017/10/03/estados_unidos/1507002663_253312.html
  • Kim J. et al.. (18 de febrero de 2022). Rise of Social Media Influencers as a New Marketing Channel: Focusing on the Roles of Psychological Well-Being and Perceived Social Responsibility among Consumers. International Journal of Environmental Research and Public Health, NA, pp. 1-12. 10 de mayo de 2022, De Bidiuam Base de datos.


Diego Castaño / Español 2 22-I  


Social Media Manipulation | aulad.org

 

Comentarios

  1. Hola Diego:
    El tema que tratas es muy interesante. Los asuntos de la imagen y la tecnología se prestan para reflexionar bastante. Además creo que lo abordas con gran interés y amplitud. En pocas palabras, me gustó tu trabajo.

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